En un lugar de la campiña arequipeña, en el límite de la urbe con la zona rural de Sabandía, Américo Martínez ha puesto a funcionar a La Casa de la Trova. En este espacio, desde 2014, organiza conciertos con cantautores nacionales e internacionales que cultivan la música con conciencia social y mensaje poético.
“Solo estoy cumpliendo un sueño. Cuando comencé me decían ¿cómo se te ocurre si en la ciudad no existe costumbre de escuchar trova? Yo les decía: ¿Por qué no? Ahora es tiempo de crear esa tradición”,dice riendo Américo.
La Casa de la Trova funciona en un viejo fundo en donde semanalmente jóvenes artistas dan a conocer sus composiciones. Además, el ambiente amigable ha acercado a un nuevo público a la canción latinoamericana. “Nos visitan familias enteras que están aburridas de las canciones vacías», comenta Américo. Lejos del ruido de la ciudad este músico apasionado ha creado un recinto para albergar arte, vida y una pizca de locura.

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